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La fotografía de bodas es emoción

y así la entiendo yo.

Foto: Alberto Montero | @alberto.mg
La fotografía me ha conquistado desde que era un niño.

Decidí compaginar mis estudios universitarios con los de fotografía pero desde el primer curso tuve claro que sería fotógrafo.He tenido la suerte de tener grandes profesores e influencias fotográficas, incluso he vivido épocas de mi vida donde crecí entre fotógrafos.

Me formé como cámara de televisión y como tal trabajé por toda España, Europa y África. Me he dedicado a la fotografía aérea desde aviones y helicópteros durante años, así como a la fotografía industrial por todo el país.
Siempre he viajado para realizar mi trabajo y a día de hoy sigo haciéndolo, es algo a lo que estoy “dulcemente condenado”.

En los últimos años la fotografía de boda ha roto muchas barreras y esquemas, se ha hecho más creativa y admite cada vez más una visión personal del que está detrás de la cámara. Son los clientes quienes han roto los estrictos clichés de la fotografía tradicional de boda en busca de una mayor calidad y corazón en sus fotos. Apostando por fotógrafos con un estilo propio y diferente. Buscando un reportaje de boda cada vez más personalizado pero también más personal.
Esto ha sido una ventana de aire fresco para fotógrafos que como yo pretende aportar y que ahora encuentra un cliente con ganas de dotar a su reportaje con un valor artístico añadido y elige una fotografía de boda distinta, actual y de calidad.

Mi Filosofía

Me gusta trabajar intentando pasar desapercibido durante el reportaje de boda, sin intervenir. Dejo que las cosas sucedan, que ocurran por si mismas y las fotografío.
Soy un fotógrafo de boda que quiere contra ese día tal como esta pasando; no soy yo el protagonista en esa historia, no pretendo hacer una foto que gane un concurso, mi papel es documentar con fotos el evento y que éstas se transformen en tus recuerdos.
Trabajo para que unos años después cuando veas las fotografías de la boda te lleven al momento, pero también a la emoción del instante.
Pretendo que mis fotos sean personales, sencillas, atemporales y elegantes. Y me gusta que narren, que cuenten que está pasando, una detrás de la otra.

Me considero una persona alegre, extrovertida, sensible y muy afortunado al vivir de lo que me apasiona.
Me gusta pasar mi tiempo con mi familia y amigos. Tengo una familia preciosa.
Necesito poquito para pasármelo bien y disfruto mucho con esas pequeñas cosas de la vida que no se pueden comprar con dinero.
Me gusta mucho el cine y la música, también hacer deporte. Pero me gusta aún mas salir a descubrir localizaciones con mi perro Chico, el bodeguero andaluz mas guapo del mundo.
"Esas pequeñas cosas".

Creo realmente que para volcarte y hacer bien un trabajo como el mío tienes que dejar que parte de ti se refleje en el mismo. Ser fotógrafo de bodas para mí no es un trabajo mecánico ni algo que se pueda hacer en serie. Hay que ponerle corazón y sentimiento.
Disfruto conociendo a las parejas, tomándome con ellos un café o unas cañas. Hablando, que me cuenten su historia, como se han conocido, sus anécdotas, reirnos juntos, conocernos mejor. Ese tiempo juntos, esas risas, esas cañas, las conversaciones telefónicas, los chats, me permiten hacer algo muy importante. Poner cara, nombre, apellidos, emociones, risas y sentimientos a "los novios" y así establecer una cercana conexión para poder hacer un trabajo mas humano.
¡Hay que ponerle corazón para que haya química!.
Esto me hace mejor fotógrafo y con ello puedo contar desde la emoción el día especial de dos personas.

No me gusta trabajar con sobrecostes a los presupuestos acordados. Prefiero ofertar servicios completos desde el primer minuto a las parejas, y que el precio de reportaje de boda sea el mismo en el momento que se firma el contrato que en el que se entrega el trabajo.